La reproduccion asistida hace 30 años

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Hace poco conocí a una señora de casi 60 años, que me contó su historia reproductiva. Fue una de las primeras españolas que recurrió a la reproducción asistida para conseguir su sueño de ser madre. Bueno, de ser padres, porque fue algo que decidieron y atravesaron en pareja, ella y su marido.

“La reproducción asistida hace 30 años, nada tiene que ver con la de ahora. Eran procedimientos largos, con poco éxito y muy caros, sobre todo por la medicalización del tratamiento”, explicaba esta señora muy enfáticamente. “Yo tenía la suerte de vivir en Barcelona y mi marido estaba en casa mientras yo me ingresaba en la clínica para intentarlo, pero había gente que gastaba verdaderas fortunas, viniendo desde la otra punta de España para cumplir su sueño”. Este último comentario, de esta supermujer que está a punto de celebrar el 30 cumpleaños de sus hijos -tuvo 2-, ha redundado en mi cabeza muchos meses. ¡¡¡Hace 30 años de esto!!! Ha caminado tanto la reproducción, que si las personas que hoy emprenden el camino me parecen unas valientes, estas señoras que se enfrentaron a esto en los años 80 me parecen unas superheroínas.

Poco después, en el 25 aniversario de IVI, conocí a Mariló, una valenciana que hace 20 años se enfrentó a lo mismo, pero en solitario. Sin pareja. Había decidido dejar de buscar al hombre de su vida e ir directamente a por el amor de su vida. Lo que no sabía es que serían dos los amores: sus dos mellizos a los que ha amado tanto. ¿Cómo sería ser madre soltera por decision propia en los 90?

Aquí su testimonio:

En fin… que estas historias me emocionan hasta gritar que podemos conseguir lo que nos propongamos y hacer de nuestra vida un ejemplo solo apto para soñadores.

Cinco consejos para sobrevivir embarazada al verano

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El verano es la época más temida para las mujeres embarazadas. La alta temperatura corporal multiplicada por la alta temperatura ambiental da un resultado de un calor mortífero del que difícilmente se puede escapar. Eso sí, hay formas de sobrellevarlo para sobrevivir:

1. Hidratación continua. Bebe líquidos a cada hora, a ser posible que sea agua, pero si acabas como los patos, también valen infusiones fresquitas, zumos o refrescos, de vez en cuando ¡ojo con el azúcar!

2. En remojo las penas son menos penas. Si estás de vacaciones, de baja o simplemente desempleada, ponte en modo pescado y refréscate tantas veces como sea necesario: en una piscina, en el río, en el mar… y si nada de esto es posible, pues siempre te queda la ducha 😉

3. Ojo con las horas centrales del día. Desecha la idea de que el mediodía es el horario comprendido entre las 12.00 y las 15.00. Las horas centrales del día para una embarazada en verano son desde las 11.00 hasta las 18.00. Procura evitar la exposición al asfalto a esas horas: el sol calienta, pero el asfalto tira fuego.

4. No a los zapatos de cenicienta. Olvídate de las sandalias de cristal y búscate un zapato cómodo, ancho y que te sujete el tobillo. El punto de gravedad va cambiando cada semana, al tiempo que lo hace tu cuerpo, por lo que necesitas una estabilidad añadida. Además, el hinchazón de los kilos y del calor harán que necesites algo más holgado para tus pies de princesa.

5. Tu piel, tu capa con superpoderes. Recuerda que tu carcasa te acompañará hasta el final de tus días. Protégete del sol y del cloasma, esas manchas que te salen en la cara durante el embarazo si no la has protegido con pantalla total. No escatimes en el factor solar o te arrepentirás.

Minifiv, un concepto natural de reproducción asistida

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Minifiv es la primera clínica reproductiva en España que implanta un nuevo modelo basado en protocolos de estimulación minima. Tratamientos sencillos y tasas de éxito por encima del 50% son su caballo de batalla contra la infertilidad.

Esta clínica madrileña abandera conceptos como “natural” y “suave”, y en sus más de dos años de actividad, ha realizado más de 400 ciclos de estimulación mínima, de los cuales un 72% han resultado en embriones listos para la transferencia.

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“Louis Brown fue el primer bebé del mundo concebido tras una fecundación in vitro (FIV), en este caso, como resultado de fecundar el único ovocito preovulatorio obtenido de la madre durante su ciclo natural -un protocolo muy similar al que seguimos en Minifiv -. Aunque su uso se alargó hasta los primeros años de los 80 en Inglaterra, Australia y EEUU, el ciclo natural pronto se sustituyó por el concepto de estimulación ovárica controlada (EOC), con el objetivo de obtener más de un ovocito para incrementar las posibilidades de éxito. Y así llegamos al punto en el que nos encontramos actualmente, donde el principio ‘más ovocitos, más embriones, más embarazos’ se ha convertido en un lema ampliamente aceptado en el ámbito reproductivo”, explica el Dr. Alfonso Bermejo, director de Minifiv.

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Los primeros protocolos de estimulación ovárica implicaban el uso de dosis bajas de medicación (gonadotrofinas), y aun así lograban unas tasas de éxito más que razonables, dado el bajo número de ovocitos recuperados. A ello se sumaba la baja incidencia de dos complicaciones típicamente asociadas a las técnicas de reproducción asistida, como el embarazo múltiple o el síndrome de hiperestimulación ovárica (SHO).

“Con el procedimiento seguido en Minifiv se previene el temido SHO, además de reducir los embarazos gemelares, ya que esta clínica tiene una media de 1,6 embriones transferidos. El Single Embryo Transfer (SET), o transferencia de un único embrión, motiva nuestra labor diaria, ya que dentro de nuestro objetivo de lograr gestaciones a término con estimulaciones mínimas, tratamos de asemejar lo máximo posible los procesos reproductivos a la concepción natural”, añade el doctor.

Meet up #yodecidocuando

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“Quiero ser mamá, pero no ahora”. En todos los grupos de amigas están las mamis, las que están a punto de serlo y las más rezagadas, que no dejan de escuchar de boca de todos, familia y amigos, frases como “Se te va a pasar el arroz”, “¿Y tú para cuándo?” o “¿Por qué no os animáis?”. Hoy en día las mujeres tardan más en acceder a la maternidad, ya sea por cuestiones laborales o por no tener una pareja estable que les permita plantearse tener un hijo.

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Así es como comenzaba el meet up #yodecidocuando que ayer se celebró en un exclusivo sitio de la ciudad de Valencia. Como contaba la doctora Amparo Ruiz, anfitriona del encuentro y directora de IVI Valencia “la fertilidad es caduca, no cabe ninguna duda. A pesar de que la mayor parte de las mujeres se encuentran en plenitud física y psíquica hasta más allá de los 40 años, no ocurre lo mismo con la fertilidad, ya que ésta va descendiendo con el paso de los años. Por desgracia, el reloj biológico no perdona y, por mucho que una mujer se cuide, el ejercicio físico y la dieta mediterránea no son suficientes para aumentar la cantidad de óvulos y mejorar su calidad, sino que, a pesar de ello, la reserva ovárica va disminuyendo a medida que cumple años”.

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#yodecidocuando fue el hastag del evento, que hace alusión a la libertad de decision que te da la preservación de la fertilidad (vitrificación de óvulos) con respect al momento de ser madre.

Cada mujer nace con un número finito de óvulos. Las niñas suelen tener alrededor de un millón de este tipo de células inmaduras. Sin embargo, al llegar a la adolescencia, tan solo quedan en el organismo unos 300.000 óvulos, que se irán perdiendo poco a poco con el paso del tiempo. Durante la etapa reproductiva de la mujer, ésta cuenta con 400 óvulos aproximadamente, es decir, los que proceden de la propia ovulación, de los óvulos liberados por los ovarios cada 28 días del ciclo.

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En la ovulación, cada mes uno de los ovarios libera el óvulo maduro, y lo empuja para que éste pueda ir descendiendo por la trompa de Falopio correspondiente, con el fin de que pueda ser fecundado en su llegada al útero. Cuando el óvulo no llega a fecundarse, se desintegra y se pierde con la menstruación. Junto a los propios óvulos, la reserva ovárica y la calidad ovocitaria son los protagonistas durante la época en la que la mujer toma la decisión de ser madre.

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Preservar la fertilidad antes de los 36 años es fundamental si se quiere ser madre en el futuro con los propios óvulos. Esa fue la conclusión principal del encuentro.

La vitrificación de ovocitos es, junto con la congelación de la corteza ovárica, el tratamiento más empleado para la preservación de la fertilidad. El procedimiento es sencillo: se estimulan los ovarios de las pacientes para obtener el mayor número de ovocitos posible, éstos se extraen y se introducen en nitrógeno líquido a una temperatura de -196ºC; un proceso que no dura más de dos semanas de media.

¿En fresco o en diferido?

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Hasta hace poco tiempo, se pensaba que la receptividad del endometrio podría ser menor durante la estimulación ovárica controlada, por razones morfológicas, bioquímicas y cambios genéticos. Varios estudios han sugerido a lo largo de los últimos años que la mejor solución era realizar las transferencias embrionarias en un ciclo en diferido, con los embriones previamente congelados, puesto que se pensaba que el endometrio podría estar mejor preparado y no tan sobre-estimulado como cuando se llevaba a cabo la transferencia de embriones en fresco.

La congelación de los embriones y su posterior transferencia en diferido, una vez habiéndose preparado el endometrio, no mejora los resultados de éxito en relación a los embarazos y la tasa de recién nacidos vivos cuando la comparamos con la transferencia de embriones en fresco, una vez han sido fecundados. Esta conclusión es la que se desprende de la investigación ‘Elective frozen embryo transfer does not improve reproductive outcome in normo-responder patients compared to fresh embryo transfer’ que el doctor de IVI, Ernesto Bosch, presentó la semana pasada en el 31º Congreso de la Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología (ESHRE), celebrado en Lisboa.

Según el Dr. Bosch, director del área de Medicina Reproductiva en IVI Valencia, “este estudio evidencia que, en población estándar, y una vez descartadas algunas circunstancias concretas como la aparición de patología endometrial o presencia de niveles hormonales inadecuados,  se obtienen resultados similares en los tratamientos realizados en fresco y en diferido. Así, hemos conseguido demostrar que la congelación de los embriones y su consiguiente transferencia, en comparación con la transferencia de los embriones en fresco no presentan diferencias en cuanto a las tasas de éxito de embarazo y recién nacidos vivos”. “Sin embargo, a pesar de conocer este dato tan relevante para la medicina reproductiva y a sabiendas de que la mayor parte de los tratamientos se hacen en fresco, seguimos personalizando los tratamientos, así como el tipo de transferencia que necesita cada una de nuestras futuras madres para lograr las mejores tasas de éxito”, aclara el doctor.

Asimismo, este estudio muestra que los resultados no justifican un cambio en la práctica que se lleva a cabo actualmente en los tratamientos de fecundación in vitro, haciendo que estas siempre sean en diferido y con los embriones previamente vitrificados, sino que la realización del ciclo en fresco beneficia a las pacientes desde el punto de vista del coste del tratamiento, así como del tiempo que tardan las mujeres en quedarse embarazadas.